¿Qué es executive coaching?

No existe una definición de coaching universalmente aceptada. Prácticamente todos los investigadores y escuelas de coaching tienen una propia o difieren ligeramente entre ellas.
La organización de coaching más extendida, la International Coach Federation (ICF) con base en USA, 30,000 miembros y presencia en casi 140 países define el coaching como la asociación con clientes en un proceso creativo y estimulante que los inspira a maximizar su potencial personal y profesional (ver ICF).
La mayoría de las definiciones están respaldadas por una visión del coaching como una relación de colaboración entre el coach y el coachee con el fin de lograr resultados de desarrollo profesional o personal que son valorados por el coachee.
Por lo general, los objetivos de coaching se establecen para ayudar a los individuos a: (1) identificar los resultados deseados; (2) establecer objetivos específicos; (3) aumentar la motivación identificando fortalezas y construyendo la autoeficacia; (4) identificar recursos y formular planes de acción específicos; (5) monitorear y evaluar el progreso hacia las metas; (6) modificar planes de acción basados en retroalimentación (Spence & Grant, 2007) mencionado en (Mosteo Chagoyen, 2015).

Orígenes del coaching

La doctora Leticia Mosteo en su tesis doctoral, identifica las bases epistemológicas del coaching; la psicología positiva, el humanismo y el aprendizaje permanente “lifelong learning” (LLL) y el constructivismo (Mosteo Chagoyen, 2015).
La psicología positiva se focaliza en entender cómo trabajan las emociones positivas. Aspectos positivos como la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad, la resiliencia, etc., tiene efectos positivos en el ser humano. Investigadores de gran renombre, como Mihaly Csikszentmihalyi llegan a identificar una situación plena de éxtasis, denominada flujo (teoría del Flow) consistente en estado óptimo de motivación intrínseca, en la que la persona está inmersa en lo que está haciendo (Csikszentmihalyi, 2009).
El humanismo y el aprendizaje permanente se aproximan al desarrollo, bajo la consideración de que el aprendizaje es un acto basado en la motivación interna para conseguir todo el potencial de uno mismo. Carl Rogers, probablemente el psicoterapeuta más influyente de la historia, centra su enfoque en la persona “Person-Centered Approach” (PCA) frente a otras aproximaciones psicológicas freudianas o sociales. Defiende el uso preferente de la empatía para lograr el proceso de comunicación con el cliente. Rogers postula que no podemos enseñar a otra persona directamente y de ahí que el educador, o facilitador del aprendizaje deba crear el clima inicial, comunicar confianza, aclarar y motivar con congruencia y autenticidad. Rogers llama a esto “comprensión empática” (ver Wikipedia).
El constructivismo, está orientado hacia la psicología de la personalidad y la educación. Parte de que el conocimiento consiste en un proceso psicológico y social constructor de la realidad, y la consecuencia de que el comportamiento humano está, no ya mediatizado, sino determinado por dicho proceso (Munné, 1999).

Escuelas de coaching

En la actualidad existen tres escuelas principales de coaching, la escuela americana con un enfoque muy pragmático y orientado a resultados, la escuela europea empeñada en liberar el potencial de toda persona y la escuela chilena o escuela ontológica, más intervencionista y transformadora.

La escuela americana

La Escuela Norteamericana fue fundada por Thomas Leonard, también fundador de la International Coach Federation (ICF). Para Leonard, el coachee, lejos de ser una persona inestable emocionalmente, es una persona normal que gracias a un alter ego que le haga de frontón, es capaz de ordenar sus ideas para conseguir grandes resultados.
El estilo de coaching de la escuela americana es pues provocativa, cuestionando las afirmaciones del cliente para obligarle a reflexionar. El coach es en este caso un catalizador, que sin juzgar, se centra en lo importante para que el coachee pueda explorar nuevas opciones.
El enfoque americano se centra en los resultados, en lo importante, se basa en hechos, es objetivo, pragmático, cree en la existencia de opciones personales, en la capacidad de acción, acepta el cambio y considera la motivación interna como motor.
Su método es claro, conciso, simple, neutral, ágil y centrado en el cliente.

La escuela europea

La escuela europea por su parte, influenciada por la psicología humanista, prioriza el desarrollo del cliente (versus los resultados). Facilita la toma de conciencia, la auto-aceptación y el desarrollo de la confianza en uno mismo.
El modelo GROW, atribuido a Graham Alexander, Alan Fine, y Sir John Whitmore, es el más claro referente de este método. Se inicia con la definición de la meta (Goal), la descripción de la situación presente (Reality), la identificación de obstáculos (Obstacles) y opciones (Options) y el plan de acción (Way Forward) (ver Wikipedia).
Preguntas orientadas a los hechos en la fase de reality permiten la toma de conciencia y la asunción de responsabilidad. Otras orientadas al qué, cómo, cuándo, quién, etc., en el plan de acción, facilitan su definición.

La escuela ontológica

Ontología significa “el estudio del ser“. Esta palabra se forma a través de los términos griegos οντος, ontos, que significa ser, ente, y λóγος, logos, que significa estudio, ciencia, teoría. La ontología es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y la realidad.
El término coaching ontológico se debe al Dr. Rafael Echeverría, socio fundador y Presidente de Newfield Consulting, empresa de consultoría y formación gerencial (ver https://www.newfieldconsulting.com). Echeverría propone este nombre en su libro La Ontología del lenguaje (Echeverría, 1994). Sostiene que el coaching ontológico hereda su nombre al ser una práctica que surge del discurso de la ontología del lenguaje. Se inspira en una interpretación del fenómeno humano que es la que ofrece la ontología del lenguaje. También lo es porque se logran experiencias de aprendizaje transformacional. A partir de éstas se interpreta la vida y se responde a ella de una manera diferencia (ver YouTube).
Al cambiar la forma de ver el mundo, el coaching ontológico nos permite resolver problemas irresolubles hasta entonces y nos permite relacionarnos con los demás de una manera diferente y actuar en consecuencia.

Conclusión

Las tres escuelas son muy diferentes en aproximación, objetivos y método, y precisamente en esa diferencia radica la riqueza del coaching. En absoluto son excluyentes sino más bien complementarias y el escoger un coach u otro dependerá en gran medida de la problemática del momento.

Referencias

  • Csikszentmihalyi, M. (2009). Flow: The psychology of optimal experience (Nachdr.). New York: Harper [and] Row.
  • Echeverría, R. (1994). La Ontología del lenguaje. Santiago: Dolmen Ediciones.
  • Mosteo Chagoyen, L. P. (2015). Executive Coaching: An Exploration of The What, How and Who of Coaching Practices from a Cognitive-Emotional and CrossCultural Perspective. Universidad Ramon Llull, Barcelona.
  • Munné, F. (1999). Constructivismo, construccionismo y complejidad: la debilidad de la crítica en la psicología construccional. Revista de Psicología Social, 14(2–3), 131–144. https://doi.org/10.1174/021347499760259903
  • Spence, G. B., & Grant, A. M. (2007). Professional and peer life coaching and the enhancement of goal striving and well-being: An exploratory study. The Journal of Positive Psychology, 2(3), 185–194. https://doi.org/10.1080/17439760701228896